Calidad de vida

Rinitis y calidad de vida
Aunque no se considere que la rinitis alérgica sea una enfermedad grave, su impacto sobre la calidad de vida, el estado psicológico y la vida laboral o escolar de los pacientes es importante. Las consecuencias de esta enfermedad, como la necesidad de tomar medicamentos de forma regular, sólo se tienen en cuenta desde hace algunos años.

La rinitis alérgica perturba física, psicológica y socialmente a las personas que la padecen.

Los niños [1] y los adolescentes [2] ven mermados sus resultados escolares y extraescolares. Cuando la rinitis es crónica se observan dificultades de aprendizaje.

Los adultos [3] aquejan una disminución del estado de vigilancia y un descenso de la productividad.

En el estudio ERAP [4] sobre rinitis persistente,

  • El 35% de los pacientes presentaba trastornos del sueño.
  • El 70% alegaba repercusiones en su vida laboral.
  • El 90% alegaba repercusiones en su vida privada.

El estudio ERASM [5] sobre rinitis estacional mostraba que más del 70% de los pacientes presentaba trastornos de humor y de sueño durante la estación polínica.

El estudio ECRIN [6] mostró estas mismas alteraciones en la calidad de vida del 40% de los pacientes, quienes, debido a la rinitis, presentaban trastornos de sueño y una disminución de la actividad física.

Asma y calidad de vida
Una reciente investigación realizada por CREDES [7] recuerda que los asmáticos tienen alterada su calidad de vida.

  • Dependiendo del nivel de gravedad de su enfermedad, uno de cada cuatro asmáticos debe limitar sus actividades físicas durante los periodos comprendidos entre las crisis.
  • Solo la mitad de las personas que padecen asma de moderado a grave puede llevar una vida normal a pesar del malestar.
  • Los asmáticos juzgan su estado de salud peor que los sujetos sanos.
  • En uno de cada 6 casos los síntomas de la enfermedad están mal controlados, especialmente en sujetos con asma persistente grave.

[1] Vuurman EF et al. Ann Allergy 1993; 71: 121-126.
[2] Juniper EF et al. J Allergy Clin Immunol 1994; 93.
[3] Bousquet J. et al. J Allergy Clin Immunol 1994; 94: 182-188.
[4] Demoly P. et al. Presse Med 2003 ; 32 : 1066-72
[5] Demoly P. et al ; Rev Fr Allergol Immunol Clin 2001 ; 41 : 30-3
[6] Didier A. et al. Rev Fr Allergol Immunol Clin 2002 ; 42 : 343 (Abstract)
[7] Com-Ruelle L. et al. CREDES 2000.

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