El diagnóstico
El diagnóstico de las enfermedades alérgicas se realiza en dos fases:
- determinación del origen alérgico de la enfermedad,
- identificación del agente causal, es decir, de los alérgenos responsables.
La primera fase del diagnóstico, que incluye la anamnesis, permite precisar el modo de vida habitual, los antecedentes alérgicos personales y familiares (búsqueda del origen atópico) y el efecto de los factores ambientales en la manifestación de los síntomas.
Este cuestionario permite afirmar, en el 70 % de los casos, si existe uno o varios alérgenos responsables.
El origen atópico también se puede averiguar mediante el análisis de eosinófilos en sangre o el análisis de la IgE total. Estos dos análisis, aunque se utilizan en determinadas circunstancias, no permiten orientar con precisión hacia la patología alérgica.
Pruebas cutáneas
Las pruebas cutáneas permiten identificar el alérgeno en cuestión porque determinan la presencia de IgE específicas del alergeno en los mastocitos cutáneos.
La técnica más utilizada es el prick-test. Es indoloro, rápido, sensible, específico y barato. Si se realiza correctamente, permite leer el resultado 20 minutos después de realizar la prueba. Cuando el resultado es positivo, indica sensibilización y la condición atópica. Los resultados de las pruebas cutáneas se deben correlacionar con la historia clínica, ya que en el 20 % de los casos, sujetos no alérgicos responden positivamente a las pruebas cutáneas.
Para el diagnóstico de las alergias cutáneas de contacto (eccema) se utilizan pruebas epicutáneas (patch-tests), con lectura de los resultados a las 24 ó 48 horas y que se realizan con una serie de sustancias químicas (reactivos).
Pruebas in vitro
Determinan los niveles serológicos de las IgE específicas. Estos análisis no se realizan sistemáticamente, sino que complementan a las pruebas cutáneas, o las sustituyen cuando éstas no se pueden realizar (dermografismo, eccema). Cuando se realizan con reactivos de calidad, los resultados de las IgE específicas correlacionan bien con la historia clínica.
El análisis de las IgE mediante pruebas que contienen múltiples alérgenos ofrece resultados cualitativos, pero no precisa a qué alergeno se está sensibilizado.
Pruebas de provocación
Las pruebas de provocación bronquial, nasal o conjuntival con alérgenos se reservan para la investigación o para el diagnóstico de alergias ocupacionales. También se pueden utilizar cuando existe una discordancia importante entre la historia clínica, las pruebas cutáneas y los análisis de IgE.
Las pruebas de provocación se deben realizar siguiendo un protocolo bien definido con objeto de garantizar las condiciones de seguridad y de reproducibilidad de la prueba. Se trata de pruebas largas y difíciles de realizar de forma rutinaria.