Ante cualquier signo de alergia, es indispensable contar con la opinión de un alergólogo para identificar el alérgeno (o los alérgenos) en cuestión y asegurarse de que es el responsable de los síntomas.
Las diferentes etapas del diagnóstico alergológico
1. Historia clínica
La historia clínica (o anamnesis) debe realizarse interrogando al paciente de forma detallada y minuciosa para poder confirmar la hipótesis de alergia y establecer una primera lista de alérgenos potencialmente responsables de los síntomas indicados. La aparición de los síntomas en el sujeto alérgico presenta una unidad de tiempo y espacio. La descripción del entorno doméstico y laboral puede orientar en la búsqueda del alérgeno implicado.
Se detallarán:
Antecedentes atópicos: la herencia desempeña un papel importante en la determinación de la atopia.
Herencia | Riesgo de manifestaciones alérgicas en el niño |
Ningún progenitor alérgico | 15% |
Un solo progenitor alérgico | 30% |
Ambos progenitores alérgicos | 65% |
2. Exploración física
Consiste en una exploración general (peso, presión arterial, etc.) y un examen centrado en los órganos más afectados por la alergia (piel, nariz, ojos, pulmones, etc.):
3. Pruebas cutáneas
Después del historial clínica y de la exploración física, se identifica una serie de alérgenos probablemente responsables de la alergia. Esta lista orienta sobre las pruebas cutáneas a efectuar.
¿En qué consisten las pruebas cutáneas?
Consisten en la reproducción de la reacción alérgica, a muy pequeñas escala y en la piel del paciente, en los casos de "hipersensibilidad inmediata" (la reacción alérgica aparece inmediatamente después del contacto con el alérgeno en cuestión).
Para ello se deposita una gota del alérgeno sospechoso sobre la piel del paciente y se hace una micropunción en el centro de la gota.
Si en el lugar en el que se ha depositado el alérgeno aparece una reacción cutánea con aspecto de picadura de mosquito, significa que el paciente reacciona al alérgeno y que éste puede ser el responsable de determinados síntomas. La intensidad de la reacción se valora comparándola con la reacción provocada por una sustancia "control" que provoca reacción en todos los individuos sin excepción.
A. La prueba cutánea (prick-test)
Se deposita una gota de alérgeno sobre la piel del antebrazo o de la espalda del paciente, y se realiza una micropunción en el centro de la gota con el fin de hacer penetrar el alérgeno en la dermis y provocar una reacción alérgica.
La lectura del resultado se hace transcurridos 20 minutos: una reacción de hipersensibilidad provoca un enrojecimiento de la piel similar a una picadura de mosquito, con edema (hinchazón) y picores.
Esta técnica rápida y no dolorosa, es reproducible al cabo del tiempo y bien tolerada incluso por los niños más pequeños. Es la técnica más utilizada.
B. Pruebas in vitro
Si las pruebas cutáneas no concuerdan con los síntomas presentados, o si resultan difíciles de realizar (eccema extendido, tratamiento con medicamentos que inhiben la reacción cutánea, como los antihistamínicos), el médico puede solicitar un análisis de sangre.
La prueba que se practica con mayor frecuencia es la determinación de inmunoglobulinas E específicas (anticuerpos que intervienen en la reacción alérgica) del/ de los alérgeno/s sospechoso/s. Ello permite saber si existen anticuerpos en el organismo del paciente contra determinados alérgenos causantes de los síntomas.
C. Pruebas de provocación
Como su nombre bien indica, estas pruebas tienen el objetivo de provocar una reacción alérgica mediante el contacto directo del alérgeno con el órgano más afectado por las manifestaciones alérgicas: inhalación del alérgeno en el caso de la alergia respiratoria, como el asma; pulverización en la nariz en el caso de la rinitis; goteo en la conjuntiva (blanco del ojo) en el caso de la conjuntivitis; ingesta en caso de alergia alimentaria, etc.
Estas pruebas se realizan sólo en determinados casos (duda persistente después de haber realizado todas las pruebas citadas anteriormente) y, evidentemente, se practican bajo estricto control médico.