La predisposición genética
Los alérgicos tienen anticuerpos IgE que reconocen a los alérgenos a los que es sensible dicha persona. En el momento en que la persona entra en contacto con el alérgeno, dichos anticuerpos desencadenan una inflamación.
La predisposición del individuo a desarrollar una respuesta de tipo IgE ante un alérgeno del entorno se denomina atopia. Se ha demostrado que la atopia tiene también un factor hereditario y los antecedentes familiares permiten determinar el riesgo de manifestación alérgica en el niño:
Si ninguno de los progenitores es alérgico | 15% |
Si uno de los progenitores es alérgico | 40% |
Si los dos progenitores son alérgicos | 60% |
Si los dos progenitores son alérgicos + un pariente próximo | 75% |
El entorno
Durante las últimas décadas, las modificaciones del entorno, del hábitat y del modo de vida (cada vez se viaja más, se comen más alimentos "exóticos" o inhabituales, se plantan en los jardines plantas procedentes de otras regiones) y un mayor número de animales domésticos han favorecido la progresión de la alergia.
los contaminantes de la atmósfera, por si solos, no provocan alergia, pero resultan factores agravantes.
La hipótesis higienista
La primera explicación a este fenómeno hace referencia a la hipótesis higienista propuesta por Strachan en 1989 [1] .
Varios estudios han demostrado de manera reproducible una menor prevalencia de rinitis y asma alérgicas en niños que tienen varios hermanos y hermanas, en particular mayores que él, en niños que asisten de forma regular y temprana a la guardería o que viven en granjas de producción lechera.
Varios estudios aportan argumentos a favor del posible papel protector contra el riesgo ulterior de alergia que desempeña la exposición precoz a los animales domésticos: por lo menos en uno de los subgrupos, en siete de cada ocho casos la exposición a epitelio de gato o de perro se asocia a un menor riesgo de por lo menos un indicador de alergia (asma, sibilancias, dermatitis atópica, sensibilización atópica, etc.). Sólo en un estudio se ve un aumento significativo del riesgo de alergia en sujetos que poseen gatos y únicamente si la madre tiene antecedentes de asma.
No obstante, no se puede afirmar tampoco que dicha exposición proteja contra las enfermedades alérgicas.
[1] Liu et al. J allergy Clin Immunol. 2003 ; 111 :471-8