Las manifestaciones alérgicas son diversas. Pueden aparecer al mismo tiempo o sucederse a lo largo de la vida del sujeto alérgico.
Gracias a los estudios epidemiológicos se ha demostrado que la evolución del sujeto alérgico empieza a una edad muy temprana. Si un bebé es atópico, es decir, que corre el riesgo de convertirse en un sujeto alérgico, o si el terreno familiar es propicio y además se le expone al alérgeno, empezará sensibilizándose a los alimentos. Estas alergias alimentarias, tan frecuentes en los bebés, tendrán tendencia a disminuir e incluso a desaparecer con la edad.
En su lugar, dejarán paso a una sensibilización a los alérgenos inhalados, lo que provocará alergias respiratorias como el asma o la rinitis. Los ácaros son responsables de 80% de los casos de asma alérgica en el niño.
Posteriormente, el sujeto puede sensibilizarse a otras alergias. En ese caso hablaremos de polisensibilización.
Las patologías respiratorias
La rinitis se define como una inflamación de la mucosa nasal. Se distingue entre rinitis aguda, cuya causa es muy a menudo infecciosa, y rinitis crónica que puede ser de origen alérgico. La rinitis alérgica se define en función de los síntomas inducidos por la inflamación dependiente de IgE de la mucosa nasal tras la exposición a un alérgeno. Es una afección estacional o perenne que se caracteriza esencialmente por presentar congestión nasal, rinorrea, salva de estornudos y prurito nasal y/o nasopalatinal. La rinitis
Veáse más sobre rinitis alérgica
Se caracteriza por ser una inflamación bronquial asociado a una hiperrrespuesta bronquial que producen sibilancias, disnea, tos, a menudo con episodios nocturnos.
Dichos síntomas se asocian a una hipersecreción de moco (que provoca tos) y a un edema bronquial. Las crisis de asma pueden ir de la simple falta de aliento a la insuficiencia respiratoria grave que requiere hospitalización. En el niño, el asma puede afectar a su desarrollo torácico y tener una influencia negativa en la vida familiar y escolar. Veáse más sobre asma alérgica
Las patologías cutáneas
El eccema atópico (a veces confundido con la dermatitis atópica) aparece muy pronto después del nacimiento.
Se caracteriza por el endurecimiento de la epidermis (la piel se vuelve dura y acartonada) y por enrojecimientos y picores que a veces se asocian al edema.
Estas lesiones aparecen normalmente en la cara, el cuero cabelludo, los pliegues de flexión de los miembros (de la ingle y/o de la rodilla e incluso de la axila). Si no se trata, la dermatitis atópica conlleva una deshidratación de la piel.
A menudo se ha atribuido a determinadas proteínas de la leche de vaca de originar este tipo de eccema ("alergia a las proteínas de leche de vaca").
El eccema de contacto afecta sobre todo a los adultos y provoca la erupción de ronchas en la piel, de pequeñas vesículas (pequeños granos llenos de líquido) y una intensa picazón (que los médicos denominan prurito).
Las lesiones se localizan en los puntos de contacto del alérgeno con la piel y aparecen entre 2 y 3 días después del contacto.
La urticaria alérgica a menudo aparece después de la ingesta de un medicamento o de un alimento. Se manifiesta por un conjunto de pequeñas pápulas rojas (granitos en la piel) o de ronchas que pueden extenderse por el resto del cuerpo y se acompañan de un intenso prurito.
Se trata de una forma particular de urticaria asociada a un edema. Su aparición es brusca y penetra en profundidad desde la piel hacia los tejidos subcutáneos, incluso hacia las mucosas internas.
A menudo se localiza en la cara, pero en su forma más grave el edema puede afectar a las vías aerodigestivas superiores (garganta y laringe), originando en pocos minutos ahogo con descenso de presión arterial y pérdida de conocimiento. Este fenómeno se denomina choque anafiláctico y requiere tratamiento urgente (principalmente una inyección de adrenalina).
El edema de Quincke se asocia a la alergia a alimentos y medicamentos y medicamentosa, o a la sensibilización a los venenos de himenópteros (abeja, avispa, avispón).
Las patologías oculares
La conjuntivitis alérgica es una patología que presenta lagrimeo, enrojecimiento y escozor ocular, mala tolerancia a la luz y párpados hinchados y enrojecidos.
A menudo se asocia a la rinitis alérgica, por lo que se conoce como rinoconjuntivitis alérgica.
La anafilaxia
La anafilaxia es una reacción alérgica sistémica grave que puede llegar a poner en peligro la vida del sujeto si se produce un choque anafiláctico. Se trata de una manifestación de hipersensibilidad inmediata causada por la liberación de mediadores vasoactivos en un sujeto previamente sensibilizado.
La anafilaxia puede provocar una bajada brusca de la presión arterial y una aceleración del ritmo cardíaco (taquicardia). También pueden aparecer trastornos respiratorios y digestivos (náuseas, vómitos, dificultades en la deglución y diarreas).
En los casos más graves, puede producirse parada circulatoria, espasmo bronquial, asfixia o por edema pulmonar.
Los signos que se producen con mayor frecuencia (tanto aislados como asociados) son:
- Signos cutáneos (erupción cutánea, prurito [comezón en la boca, los labios, los ojos], edema facial)
- Signos respiratorios (disnea, edema en la glotis, broncoespasmo, estornudos, tos)
- Signos digestivos (náuseas, vómitos, dolores abdominales)
- Vértigo, palpitaciones, temblores y pérdida de consciencia que puede llevar al estado de coma)
Se producen signos de colapso cardiovascular e hipotensión.