La alergia

¿Qué es la alergia?

Rinorrea, ojos enrojecidos y lagrimeo, dificultades para respirar, enrojecimiento y picores en la piel...

Estas manifestaciones (que los médicos denominan "síntomas") evocan una patología frecuente que afecta al 25% de la población española: la alergia.

La alergia, o mejor dicho, la reacción alérgica, es una respuesta anormal y excesiva del sistema inmunitario. Esta reacción se produce tras la exposición a una sustancia extraña al organismo, el alérgeno, considerada erróneamente por nuestras células como peligrosa. Así pues, una sustancia inofensiva para unos puede provocar una reacción alérgica en una persona sensibilizada.

Las alergias son muy variadas: pueden afectar a distintos órganos, provocar síntomas de tipo diverso y estar provocadas por numerosos alérgenos.

En los niños, la predisposición familiar determina el riesgo de manifestación alérgica:

 Si ninguno de los progenitores es alérgico

15%

 Si uno de los progenitores es alérgico

40%

 Si los dos progenitores son alérgicos

60%

 Si los dos progenitores son alérgicos + un pariente próximo

75%

¿Por qué hay tantas alergias?

Durante las últimas décadas, las modificaciones del entorno, del hábitat y del modo de vida (cada vez se viaja más, se comen más alimentos "exóticos" o inhabituales, se plantan en los jardines plantas procedentes de otras regiones) y un mayor número de animales domésticos han favorecido la progresión de la alergia.

  • La vivienda
    Desde la crisis petrolífera de 1974, el modo de vida en los países industrializados se modificó: el mejor aislamiento de las casas implicó un aumento de los niveles de humedad y la introducción de la climatización en las casas o la utilización excesiva de las calefacciones han favorecido el desarrollo de los ácaros, enemigos públicos número uno de los alérgicos.
    Pasamos del 70 al 80 % de nuestro tiempo en nuestra vivienda, donde encontramos diariamente millones de ácaros.
    La pérdida de hábitos simples, como por ejemplo, airear cada día, favorece el desarrollo de estos ácaros
  • Los pólenes
    El paisaje de algunas regiones de Europa se ha modificado considerablemente durante estos últimos años.
    Por ejemplo, en el sur de Francia, se plantaron muchos cipreses, baratos y de crecimiento rápido. Por eso, cada año, se libera más polen de ciprés en la atmósfera hasta el punto que se compara con verdaderos contaminantes biológicos. Estas cantidades impresionantes de polen afectan año tras año a un número mayor de pacientes alérgicos (véase el calendario polínico de España).
  • La proliferación de animales domésticos
    La población de animales domésticos no deja de aumentar desde hace 30 años. Más de diez millones de perros, casi tantos de gatos y de pájaros enjaulados sin olvidar los hámsters, los conejillos de indias, los conejos, las ratas y otros animales exóticos, comparten actualmente la vida de numerosas personas.
    Se considera que uno de cada dos hogares posee un animal doméstico. Desgraciadamente, las manifestaciones alérgicas pueden proceder de estos animales.
  • Las modificaciones de las prácticas alimentarias
    La aparición de nuevos productos ha hecho surgir nuevos alérgenos alimentarios. Los consumidores han descubierto el exotismo de frutas como el mango, el kiwi, los aguacates, la papaya... La cocina asiática, magrebí, mejicana o caribeña ha ido invadiendo poco a poco nuestras comidas.
    Además, se añaden cada vez más proteínas nuevas a los alimentos con el fin de aumentar su gusto o de modificar su color.
  • La teoría higienista
    Muchos estudios recientes han demostrado que la prevalencia de las enfermedades alérgicas es menor en niños que viven en familias numerosas y que desarrollan más infecciones. Según algunos estudios, un recién nacido que viviera en un entorno infeccioso se protegería mejor de las enfermedades alérgicas.

¿La contaminación es un factor desencadenante de alergia?

De hecho, los contaminantes de la atmósfera, por si solos, no provocan alergia, pero resultan factores agravantes.

 

¿Cómo se detecta la alergia?

A partir del momento en que aparecen signos de alergia (síntomas como goteo nasal en presencia de un gato, por ejemplo, o salva de estornudos durante los paseos por el bosque...), hay que ponerse en manos de un alergólogo.

Este hará un diagnóstico de la alergia y definirá el/los alérgeno/s responsable/s de la reacción con el fin de iniciar un tratamiento eficaz y específico para el alérgeno en cuestión.

 

¿Se puede tratar la alergia?

Actualmente existen 2 tipos de tratamiento de la alergia:

  • Los tratamientos que actúan sobre los síntomas de la alergia: alivian eficazmente pero hay que tomarlos mientras duren los síntomas, durante cada estación polínica o bien durante todo el año, dependiendo de la alergia.
  • Los tratamientos que actúan sobre el sistema inmunitario y lo modulan: su objetivo es inducir la tolerancia del organismo frente al alérgeno responsable de los síntomas. Se trata de la vacuna para la alergia o tratamiento de desensibilización, también denominada inmunoterapia específica (ITE) o alergénica. ES EL ÚNICO TRATAMIENTO PREVENTIVO Y CURATIVO DE LA ALERGIA.

 

 

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