El eccema atópico (a veces confundido con la dermatitis atópica) aparece muy pronto después del nacimiento.
Se caracteriza por el endurecimiento de la epidermis (la piel se vuelve dura y acartonada) y por enrojecimientos y picores que a veces se asocian al edema.
Estas lesiones aparecen normalmente en la cara, el cuero cabelludo, los pliegues de flexión de los miembros (de la ingle y/o de la rodilla e incluso de la axila). Si no se trata, la dermatitis atópica conlleva una deshidratación de la piel.
A menudo se ha atribuido a determinadas proteínas de la leche de vaca de originar este tipo de eccema ("alergia a las proteínas de leche de vaca").
El eccema de contacto afecta sobre todo a los adultos y provoca la erupción de ronchas en la piel, de pequeñas vesículas (pequeños granos llenos de líquido) y una intensa picazón (que los médicos denominan prurito).
Las lesiones se localizan en los puntos de contacto del alérgeno con la piel y aparecen entre 2 y 3 días después del contacto.
La urticaria alérgica a menudo aparece después de la ingesta de un medicamento o de un alimento. Se manifiesta por un conjunto de pequeñas pápulas rojas (granitos en la piel) o de ronchas que pueden extenderse por el resto del cuerpo y se acompañan de un intenso prurito.
Se trata de una forma particular de urticaria asociada a un edema.
Su aparición es brusca y penetra en profundidad desde la piel hacia los tejidos subcutáneos, incluso hacia las mucosas internas. A menudo se localiza en la cara, pero en su forma más grave el edema puede afectar a las vías aerodigestivas superiores (garganta y laringe), originando en pocos minutos ahogo con descenso de presión arterial y pérdida de conocimiento. Este fenómeno se denomina choque anafiláctico y requiere tratamiento urgente (principalmente una inyección de adrenalina).
El edema de Quincke se asocia a la alergia a alimentos y medicamentos y medicamentosa, o a la sensibilización a los venenos de himenópteros (abeja, avispa, avispón).