Síntomas respiratorios

La rinitis alérgica

Es una inflamación de la mucosa nasal y se traduce en una sensación de congestión nasal, goteo nasal acuoso (rinorrea), prurito nasal o palatal, salva de estornudos. Puede asociarse a una irritación ocular (rinoconjuntivitis alérgica).

En el caso de que estos síntomas aparezcan de forma ocasional o únicamente durante determinadas estaciones, se habla de rinitis estacional. A menudo se trata de alergia al polen o a las esporas de los hongos (véase también el calendario polínico de España).

A la rinitis que persiste a lo largo de todo el año se la denomina rinitis perenne. Se traduce en la sensibilización a uno o más elementos alergénicos presentes permanentemente en el entorno (ácaros, pelo de animales, hongos de interior, etc.).

UN PROBLEMA DE SANIDAD A NIVEL MUNDIAL
El porcentaje de sujetos afectados de rinitis alérgica se ha multiplicado por 7 en cuestión de 25 años: en 1968 representaba un 4%, en 1982 alcanzó el 10% y en el año 2000 se acercaba al 30%.
Aunque habitualmente no es grave, la rinitis alérgica origina una degradación de la calidad de vida (molestia constante en la vida diaria, tanto en casa como en el trabajo), reduce el rendimiento escolar en los niños y la productividad laboral en los adultos.

 

El asma alérgica

Se manifiesta con dificultad para respirar, con sibilancias, con tos (frecuentemente nocturna).

Estos síntomas son el resultado de una inflamación bronquial que conlleva la contracción de los músculos que controlan su apertura: el aire no fluye bien, no se puede realizar una expiración normal y la respiración produce un sonido sibilante. 

Estos síntomas se asocian a hipersecreción de la mucosa (de donde procede la tos) y a edema bronquial.

Las crisis de asma pueden abarcar desde la simple falta de aliento hasta la insuficiencia respiratoria grave que requiere hospitalización. En niños, el asma puede afectar el desarrollo torácico y puede tener una influencia negativa en la vida familiar y escolar.

ALGUNAS CIFRAS DE INTÉRES
Se estima que del 6 al 10% de los niños en edad escolar son asmáticos, y alrededor del 5% de los adultos.
El 80% del asma infantil es de origen alérgico.

"El asma y la rinitis alérgicas están relacionadas"

La persona que padece rinitis alérgica tiene un riesgo 3 veces mayor de desarrollar asma que un paciente no alérgico.
Varios estudios han demostrado la coexistencia frecuente de estas dos enfermedades. Aunque presentan diferencias, la rinitis y el asma siguen un proceso inflamatorio común que afecta a las vías respiratorias superiores e inferiores.

El tratamiento de la rinitis alérgica puede, por consiguiente, prevenir la aparición del asma.

 

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