El alergólogo receta una vacuna contra la alergia en un formulario especial. La Seguridad Social reembolsa el 60% del precio de la vacuna.
El tratamiento es específica para cada paciente, tanto en su posología como en la composición de los extractos prescritos (los extractos se denominan APEP - Alérgenos Preparados Especialmente para un Paciente - y cada receta requiere una preparación específica).
Una vez hecha la receta de la vacuna, se debe acudir a la farmacia para que ésta la envíe al laboratorio que la fábrica. A partir de ahí, la información contenida en la receta será transferida a un sistema informático que controla la fabricación y la distribución de la vacuna y su envío a la farmacia donde el paciente puede recogerla.
Las claves del éxito: En el éxito de una desensibilización entran en juego diferentes factores. Entre ellos es primordial el correcto cumplimiento terapéutico del tratamiento por parte del paciente. Para contribuir al buen funcionamiento del protocolo de desensibilización, es importante tomar ciertas precauciones y seguir algunos consejos prácticos.
Actualmente existen, principalmente, dos vías de administración para un tratamiento de desensibilización:
Vía sublingual
Es la vía más reciente y tiene una eficacia comparable a la vía subcutánea. La administración se efectúa en el propio domicilio, por la mañana y en ayunas, depositando directamente bajo la lengua y por espacio de 2 minutos un determinado volumen (gotas o aplicaciones) de la solución con el/los alérgeno/s. El principal inconveniente de esta vía es el olvido de tomas; de ahí la necesidad de que el paciente cumpla correctamente el tratamiento para optimizar su eficacia.
Vía subcutánea
Consiste en inyectar el alérgeno bajo la piel, en la cara exterior del brazo, entre el codo y el hombro. Las inyecciones deben ser administradas por alergólogos (por lo menos al inicio del tratamiento) y el paciente debe permanecer en observación durante, al menos, 30 minutos.
Los protocolos de desensibilización son personalizados (adaptados a cada paciente) y se desarrollan, bajo control del alergólogo, en dos etapas sucesivas:
El tratamiento de inicio
Consiste en aumentar gradualmente la cantidad de alérgeno administrada hasta alcanzar la dosis máxima tolerada por el paciente.
El tratamiento de mantenimiento
A continuación puede empezar la segunda etapa. La dosis máxima tolerada por el paciente al final de la primera fase se va administrando a intervalos regulares (según la vía de administración y la sensibilidad de cada paciente).
La duración de un tratamiento de desensibilización depende de cada paciente. De la misma forma que la composición y la dosis de alérgeno/s administrada se determinan en función del individuo, la duración de las dos etapas del tratamiento se adapta a la sensibilidad del paciente.
Duración promedio según la vía de administración
Vía | Fase de inicio | Fase de mantenimiento |
Sublingual | 11 días |
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Subcutánea | de 13 a 14 semanas |
* La alergia perenne es la que se manifiesta a lo largo del año.
Un periodo de 3 a 5 años puede parecer largo pero, frecuentemente, cuando aparece una alergia, ésta puede durar toda la vida.
Durante un tratamiento de desensibilización, se puede producir reacciones locales, pero generalmente son leves y desaparecen espontáneamente:
Excepcionalmente, en la vía subcutánea pueden producirse reacciones de tipo general que requieren tratamiento urgente (síntomas alérgicos más o menos graves que en su forma más extrema pueden conducir al choque anafiláctico). Este riesgo en potencia justifica por sí solo el periodo obligatorio de observación después de cada inyección en la consulta del médico.
Las reacciones observadas en la administración por vía sublingual son mucho más leves.
Es esencial notificar al alergólogo cualquier reacción o molestia observada entre dos visitas. Si está usted inquieto, no dude en llamar a su médico.